Presentación del informe «La atención en la conducción: ciclistas invisibles para los conductores»

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El estudio es el resultado de una encuesta realizada a 1.031 conductores que han adelantado a ciclistas en una calle y a los que se les ha preguntado si durante su recorrido han sido conscientes de ello, y en caso afirmativo, si han percibido algún tipo de riesgo. El informe también recoge los resultados de un análisis en profundidad que se ha realizado a 15 conductores entre 20 y 57 años, a los que se ha monitorizado para saber si han sido conscientes de la presencia de los ciclistas y para analizar su conducta al volante, estilo de conducción y errores cometidos.

Más visibles, más seguros

Gracias a estos datos se ha podido demostrar que cuando un ciclista lleva chaleco reflectante se produce un incremento del 6% en la concentración de los conductores y aumenta la “visualización efectiva inconsciente” del conductor un 39%, lo que representa un incremento de 12 puntos frente al ciclista que no lo utiliza, “un valor sorprendente y preocupantemente bajo”, según ha indicado Jesús Monclús, director de Prevención y Seguridad Vial de Fundación MAPFRE, que ha hecho referencia a que “tenemos que aprender a mirar y a ver a los ciclistas que comparten la vía con los conductores de automóviles”.

Cuando se pregunta a los encuestados si recuerdan haber visto un ciclista con chaleco reflectante, un 35% confirma verbalmente una “visualización consciente del ciclista”, frente a un 65% que lo niega. Solo el 8% reconoce verbalmente haber percibido algún riesgo al adelantarle, frente a un 92% que lo niega. En este sentido, destaca el hecho de que los conductores que interaccionan con ciclistas con chaleco tienen más precaución que aquellos que interactúan con ciclistas que no lo usan y aplican mayor distancia de seguridad con respecto al ciclista. Por otro lado, su atención se inclina más hacia el ciclista y disminuye la memoria sobre otros elementos externos del ciclista.

Para el caso en el que el ciclista no lleva chaleco, solo el 23% de los conductores de automóviles reconoce que recuerdan al ciclista sin chaleco y admiten que prestan más atención a otros elementos como la rotonda o los peatones. Solo 4 de cada 100 percibe, en consecuencia, una situación de riesgo. El informe pone de manifiesto que cuando los conductores interactúan con un ciclista sin chaleco ven el peligro en la escasa visibilidad del ciclista y en las consecuencias que esto pueda acarrear, principalmente un atropello.

Frenada Automática de Emergencia con Detección de Ciclistas

Ante la falta de percepción de los ciclistas por parte de los conductores y el uso cada vez mayor que se hace de la bicicleta como medio de transporte urbano, Bosch ha desarrollado el sistema de frenada automática de emergencia con detección de ciclistas.

Durante el acto, se ha mostrado cómo funciona un vehículo que tiene incorporado este sistema, que evita cualquier incidente grave y que permite que el vehículo se detenga automáticamente. Durante la prueba, Fundación MAPFRE y Bosch España han realizado una simulación con dummies ciclistas que pasan por delante de un vehículo para demostrar la efectividad de este sistema ADAS, que cuenta con una cámara de vídeo estéreo que detecta una colisión inminente. A continuación, el servofreno electromecánico iBooster de Bosch inicia la frenada completa en tan sólo 190 milisegundos, menos tiempo del que se tarda en parpadear dos veces. La frenada automática de emergencia está activa hasta una velocidad de 60 km/h y es capaz de reducir la velocidad de impacto en 40 km/h, lo que permite prevenir los accidentes con ciclistas que se producen en circulación urbana e interurbana. Si se circula a una velocidad entre los 60 y los 80 km/h, el sistema avisará acústicamente al conductor en caso de riesgo inminente, para que éste pueda reaccionar en caso de no haber detectado al ciclista. El sistema es capaz de actuar tanto si el ciclista está circulando en sentido perpendicular al automóvil, por ejemplo, en cruces, como si lo hace longitudinalmente, es decir, en la misma dirección.

Lorenzo Jiménez, responsable de prensa de Bosch España, ha destacado durante el acto que “si todos los coches llevaran incorporado este sistema se podría evitar el 43% de los siniestros con lesiones personales en los que se encuentran involucrados bicicletas y automóviles, o, al menos, mitigar su gravedad”. Asimismo, el experto de Bosch ha hecho hincapié en que este sistema puede incidir de manera muy importante en la reducción de la siniestralidad de los ciclistas, ya sea por distracciones, cansancio o mala visibilidad, algunos de los factores concurrentes más importantes en este tipo de accidentes.

Velocidad, casco y autoescuela

“Promover este fantástico sistema de seguridad de los vehículos es clave para reducir la siniestralidad de los ciclistas”, ha destacado Jesus Monclús, quien ha hecho referencia a que “debe hacerse mediante programas de información a los automovilistas y compradores de automóviles e incentivos fiscales suficientemente atractivos”. En este sentido, también se ha referido a la necesidad de “promover entre los conductores de automóviles recorridos reales en bicicleta por ciudad con el fin de “ponernos en los pedales y experimentar en vivo y con la mayor seguridad los riesgos que sufren a diario los ciclistas”. “Dichos recorridos, ha señalado, pueden promoverse desde los propios municipios, autoescuelas e incluso en las empresas como parte de sus programas de seguridad vial laboral”. También se ha referido a la necesidad de reducir la velocidad de los vehículos en zonas residenciales y con presencia habitual de ciclistas, ya que “a velocidades bajas, los conductores tienen más tiempo para reaccionar ante los imprevistos y evitar colisiones”.

El experto en seguridad vial de la Fundación ha recordado, además, la importancia de utilizar “casco homologado y correctamente abrochado”, ya que “previene dos de cada tres lesiones graves en la cabeza y el cerebro, principales responsables de la muerte de muchos ciclistas implicados en siniestros”. Ha incidido también en que la bicicleta debe estar equipada con timbre y luz delantera y trasera (para poder circular en condiciones de baja iluminación) y ha recomendado a los ciclistas que utilicen prendas reflectantes de alta visibilidad (tanto de día como de noche) y que se bajen de la bicicleta para cruzar el paso de peatones.

Madrid, ciudad para los ciclistas

José Luís Zárraga, intendente jefe de la Unidad de Atestados de Tráfico, que también ha participado en este acto, se ha referido a la siniestralidad vial de los ciclistas madrileños. En este sentido, ha destacado la incorporación de la bicicleta “como un elemento más del tráfico en Madrid”, así como la paulatina desaparición de “conductas indebidas por parte de los ciclistas”, una disminución de accidentes en los que se han visto implicados los ciclistas del 4,4% en 2018 con respecto al año anterior; y el “esfuerzo” dedicado a la integración de la bicicleta en el tráfico urbano, gracias a la labor realizada por entidades públicas y privadas.

Casi 80 víctimas y cerca de 700 ciclistas heridos

Los ciclistas, al igual que los peatones y los motociclistas, siguen siendo un colectivo vulnerable cuando circulan por ciudades y carreteras. En 2017, los usuarios de las bicicletas se vieron implicados en 8.065 accidentes en los que fallecieron 78 ciclistas (el 4,2% de los 1.830 fallecidos totales de ese año), 694 resultaron heridos hospitalizados y 7.035 fueron heridos no hospitalizados. Los accidentes se produjeron mayoritariamente en vías urbanas (72%). Ese mismo año, fallecieron 4 niños ciclistas menores de 15 años. Los ciclistas se quejan de la inseguridad a la que están expuestos y consideran que los coches ni moderan la velocidad cuando les adelantan, ni respetan la distancia lateral de seguridad, dos infracciones muy comunes que desencadenan numerosas lesiones.

Puedes descargarte el estudio completo en este link de la Fundación MAPFRE

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