La domótica, una aliada para las personas con discapacidad

0

Sufrir una diversidad funcional ya no es sinónimo de dependencia, y eso, ha sido posible gracias a la aparición de la domótica. Las viviendas domóticas hacen la vida cotidiana más fácil a los ciudadanos, y si además la persona sufre algún tipo de discapacidad, la ayuda puede ser enorme. Borja Romero, director y cofundador de BJ Adaptaciones, y socio director de Adom Autonomía, desvela las claves, en un artículo publicado en Nobbot.com, para que la tecnología ofrezca todo su potencial a las personas que más la pueden utilizar.

BJ Adaptaciones (Premio Reina Letizia 2014 de Tecnologías de la Accesibilidad) se fundó en Barcelona en 2002 como consecuencia de la experiencia personal de Joaquín Romero, afectado de esclerosis múltiple. Joaquín, junto con su hermano Borja emprendieron el proyecto de empresa para diseñar, fabricar y distribuir soluciones de tecnología de apoyo orientadas al desarrollo de la autonomía personal de personas con algún tipo de discapacidad.

Actualmente BJ Adaptaciones cuenta con 7 delegaciones en España y una filial en Chile, y ofrece un catálogo de cerca de 1.000 referencias y comercializa e instala más de 6.000 soluciones tecnológicas para la accesibilidad. A través de la marca BJL03ive! están presentes en más de 28 países.

La tecnología, clave para las personas con diversidad funcional

La experiencia vital de Joaquín, así como el trabajo con numerosas personas con diversidad funcional durante estos años, animaron a escribir a Borja Romero las claves para que la tecnología ofrezca todo su potencial a las personas que más la pueden utilizar.

Clave 1. La tecnología en el hogar puede ser de mucha utilidad

Las tecnologías domóticas o de control de entorno pueden aportar soluciones simples a problemas cotidianos de personas con discapacidad. Es necesario conocer y reconocer su utilidad. Se pueden enumerar algunas soluciones de ejemplo: grúas de techo que facilitan las transferencias; sistemas que permiten responder al interfono sin desplazarse; dispositivos adaptados a la movilidad de cada persona, que permiten avisar a un familiar dentro o fuera del hogar; control alternativo de la televisión y otros elementos audiovisuales, independientemente de la movilidad en las manos; accionar puertas, botones de ascensores, elevadores y otros elementos desde la silla de ruedas para permitir que entrar y salir de casa esté al alcance de todos; controlar desde la cama una luz, una persiana, la televisión, el movimiento de la propia cama, poder hacer una  llamada y todo ello adaptado a la movilidad de cada persona, etc.

Clave 2. Ofrecer las soluciones que las personas necesitan

Si se observa la oferta de algunas empresas domóticas, en ocasiones se pueden encontrar soluciones muy sofisticadas más cercanas al lujo que a la autonomía. Sin duda, todas esas soluciones pueden ser deseables para todos, pero es importante tener en cuenta las preferencias de cada uno a la hora de priorizar las soluciones. Puede que muchas personas con graves discapacidades prefieran elegir el control sobre elementos como camas, teléfonos, grúas o audiovisuales respecto a otros más habituales como ventanas, persianas, toldos o sistemas de riego.

Otro aspecto importante es potenciar la capacidad de decisión de las personas, tratando de evitar sistemas que tomen constantemente decisiones en nombre del usuario (”es hora de encender la luz”, “toca bajar las persianas”, generación de una alerta porque hay una situación anómala sin consultar antes al usuario…).

Clave 3. La tecnología debe adaptarse a las personas

Hoy en día existe una infinidad de formas de dar las órdenes al hogar. Es posible hacerlo con un mando a distancia, desde un ordenador, con un solo pulsador y un sistema secuencial, con la voz, desde un teléfono móvil, desde la silla de ruedas, la cama, el sofá, con un panel en la pared…, sistemas preparados para personas con discapacidad auditiva, visual, física o intelectual… Los clientes y usuarios deben exigir que los sistemas se adapten a sus capacidades e intereses.

Clave 4. Simplicidad. Resolver problemas concretos

Para gozar de las ventajas de la tecnología no es necesario instalar sistemas complejos y completamente integrados. En muchas ocasiones es posible encontrar soluciones simples basadas en un único producto que resuelven problemas muy significativos. La modularidad de los sistemas, su escalabilidad y sencillez de instalación son criterios básicos para su elección.

Clave 5. Tecnología y arquitectura deben ir juntas

Una casa no sólo son unas paredes que limitan un espacio por el que circular. Los edificios son lugares que ofrecen una serie de servicios a sus usuarios. Servicios, como la protección del ambiente exterior, el ocio, la comunicación, la higiene, la alimentación, la cocina, el trabajo, las relaciones sociales. Los edificios no están creados para ser ”accedidos” sino para ser ”usados”. Por eso, no basta con la accesibilidad, es necesaria la usabilidad.

Un buen equipamiento tecnológico puede perder el sentido con un mal diseño de la vivienda y un buen diseño puede no ofrecer suficiente usabilidad a sus habitantes.

adom-grua-senyora

Clave 6. Asequibilidad

Para que las tecnologías de control doméstico puedan llegar al máximo número de personas con discapacidad es imprescindible que el precio de las soluciones sea asequible y que exista un sistema público que facilite su adquisición a las personas que no puedan permitírselo, de la misma forma que ocurre en muchos países vecinos.

Clave 7. El valor de cada persona y de su autonomía

Sin perjuicio de la clave anterior y de la escala de valores de cada persona, es probable que se pueda avanzar en la importancia que se le da a la autonomía de las personas con diversidad funcional, tanto desde un punto de vista personal como social. En algunas ocasiones puede ocurrir que la persona con alguna limitación quiera evitar nuevos gastos e infravalore su autonomía.

Cuando es económicamente viable, disponer de tecnología que facilita la vida debería ser visto como una inversión prioritaria y no como un gasto. La autodeterminación para actividades tan sencillas como cambiar el canal de la televisión, o entrar y salir de casa debe ser considerada como un indicador de salud de las personas.

Clave 8. Difusión, conocimiento, formación

Todavía existe un déficit de información sobre todos estos temas tanto por las personas con diversidad funcional, como por sus familias y profesionales. Es significativo, por ejemplo, que en la mayoría de facultades de arquitectura o de los profesionales del ámbito social o sanitario que atenderán posteriormente a las personas con discapacidad no se incluyan estas materias para el estudio.

Será necesaria, por lo tanto, mucha difusión, formación, información y evaluación para que este tipo de soluciones lleguen a todas las personas que la necesitan.

Clave 9. Confiar en especialistas

Para que un proyecto en autonomía personal pueda ser exitoso es importante confiar en empresas especializadas que conozcan y comprendan la situación de las personas con diversidad funcional y que puedan integrar las soluciones de tipo tecnológico con las de tipo constructivo y otros productos de apoyo.

Clave 10. Dar el primer paso

Parecería fácil, pero, a veces, aun conociendo todas las claves y ventajas que supone la aplicación correcta de la tecnología en el hogar, cuesta que los usuarios y/o sus familiares den el primer paso aun teniendo la posibilidad de hacerlo.

Los frenos para la adopción de la tecnología que ayuda a mejorar la autonomía pueden ser diversos. Pero nuestra experiencia nos demuestra que una vez se ha visto y se probado el nivel de satisfacción y de felicidad, así como, incluso en algunos casos, la estabilización de la salud del usuario es inconmensurable. Solo hay que dar un primer paso.

Fuente: Nobbot.com

Compartir.

About Author

Beatriz Depares

Comments are closed.