Investigadores de la Universidad Carnegie Mellon convierten el brazo en una pantalla táctil

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Desde la aparición de los relojes inteligentes, expertos han estado buscando cómo ampliar la interacción, más allá de los confines de la esfera del reloj. Una nueva tecnología desarrollada en la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburg) convierte la parte inferior del brazo en una pantalla táctil.

Llamado SkinTrack y desarrollado por el Human-Computer Interaction Institute’s Future Interfaces Group, el nuevo sistema permite un contacto continuo en las manos y los brazos y puede detectar toques en lugares discretos en la piel, como si se tratar de botones. Así, lo difunde la Universidad Carnegie Mellon entre sus

Antes que esta piel – pantalla (skin to screen) los enfoques han empleado revestimientos flexibles, textiles interactivos y combinaciones de un proyector – cámara. SkinTrack, por el contrario, requiere sólo que el usuario lleve un anillo especial, que propaga a, baja energía, una alta frecuencia de señales a través de la piel cuando el dedo toca o se acerca a la epidermis.

«Lo bueno de SkinTrack es que no es molesto; relojes y anillos son artículos que la gente usa todos los días «, dijo Yang Zhang, un estudiante de primer año de doctorado en el Human-Computer Interaction Institute (HCII). El estudiante presentó los detalles de esta tecnología el pasado 10 de mayo en la Association for Computing Machinery’s Conference on Human Factors in Computing de San Jose, California.

Solucionando el problema que para los investigadores plantea el hecho de en las joyas y relojes inteligentes, la interfaz digital sea tan pequeña, con SkinTrack han conseguido una interfaz mucho más grande.

Una interfaz mayor

Los investigadores encontraron que podrían determinar cuando el dedo tocaba la piel con el 99 por ciento de precisión y podían resolver la ubicación de los toques con una media de error de 7,6 milímetros.

Los investigadores demostraron que SkinTrack podría ser utilizado como un dispositivo de control, para desplazarse por las listas en el reloj inteligente, para acercar y alejar de los mapas que aparecen en pantalla y dibujar. Una aplicación de teclado numérico permitió a los usuarios utilizar el dorso de la mano como un teclado de marcación.

Sin embargo, el sistema tiene algunas limitaciones. Mantener el anillo encendido es un reto, ya que la señal tiende a cambiar a medida que el dispositivo se usa durante largos períodos de tiempo, gracias a factores como el sudor e hidratación y el hecho de que el cuerpo está en constante movimiento.

La tecnología es segura. No se evidencia que la señal de radiofrecuencia utilizada por SkinTrack tenga ningún efectos sobre la salud, según indica la nota de prensa de la Universidad Carnegie Mellon que ha publicado la información.

Fuente: Carnegie Mellon University. (Autor: Byron Spice)

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